Bendita sea la mujer, no aquella que me da el placer, Si no la que ama, No la que me envuelve en sus besos nocturnos a la luz de las estrellas Bendita la que beso mi frente cuando sentía penas La que me envolvía en sus regazos cuando tenía frió Y secaba mis lágrimas cuando el dolor de mis heridas afloraba como capullo en flor Esa que pasaba sus noches en vela cuando la fiebre quemaba mi cuerpo Y con sus manos de seda secaba el sudor Bendita sea la mujer no aquella que pinta sus labios como carmesí Si no… La que besa con amor infinito sin pedir nada a cambio No a la que promete amor… Bendita seas tú que lo diste desde que nací… La que me cuido en la cuna y me ayudo a crecer Bendita seas tú que me enseñaste amar y perdonar… Bendita sea la mujer, no aquella que me da sexo Bendita seas tú que me alimentaste con tus senos… Bendita seas tu la que corregiste mis errores de niño para convertirme en adulto… Bendita seas tú… Madre