Sentado entre las hojas secas Viendo el umbral del cielo Sintiendo que los sueños se van Y que tú me vienes a buscar Como una paz en forma de ave blanca Que va cayendo muy lenta sobre mi cabeza Y entre tu mirada y la mía Me regalas el mejor de tus besos Aquel beso de despedida De ese adiós que empequeñece mi camino Que duerme en el silencio reposado En el más amargos de los desencantos Porque muy cerca de ti vagan las horas lentas Que al despertar del nuevo día La sorpresa de que no estas Hace mella mi corazón sufrido Adonde te marchaste Porque solo me dejaste En esta encrucijada de laberintos Que presagia el final De un oscuro porvenir Del que huyes sin nada mas decir Solo dejando lágrimas regadas En el desván del salón Que tristemente el violinista A lo lejos deja su melodía de plañidera Para recogerlas como alegría del sufrir En el cristal de tu mirada…