Señora, yo por usted Me convertiría en un gran pez Para explorar por entero los mares Para encontrar los más valioso tesoros Y dárselas como dote de mi amor… Pero con tal de ser su amor Seria tan pequeño como una hormiga Para buscar en las entrañas de la tierra La más valiosa de las minas de oro O el mas profundo de los pozos petroleros… Todo eso seria poca dote Porque usted mi querida señora Se merece el universo entero Y aun desafiando a la distancia Como a la misma muerte Estoy ausente señora… Aún en el misterio Que guarda el universo Desafiaría a la luz En las entrañas de la caverna En la oscuridad que resbala por sus paredes Y así como ayer y como hoy Siempre usted sería una señora… Porque en usted hay encanto Hay sabiduría y en esas inmensas playas Que están frente a su casa Lugar donde moldea sus caderas En el valle fértil de mesetas y colinas… Donde el amor se hace suave como la brisa Delicioso manjar que con gusto me extraviaría En el remolino de sus aguas Que se profundizan en la sima del hoyo Y como un potro cabalgando la llevaría A los dominio que le tengo destinada para usted… Señora mía, perdone usted La impertinencia de mi vocabulario Que con tal de ubicar los tesoros de mi dote Soy capaz de escribir como escriben los poetas Y destilaría el mejor vino de sus bodegas para libar en las épocas de nuestros encuentros De amor y fuego…