Que tan pequeño es el universo Y justo cuando mi cuerpo y mi alma Andaban en soledad sin tener calma Huyendo del tiempo y líneas de mi verso Que el corazón arrastraba tristemente Y entre lágrimas se decía cual demente Hablando de si mismo al eco del viento Tropezando con las rocas de mis montañas El torrencial aguacero llorando tú lamento Que amaina en el amanecer de las mañanas Pobre y hambriento corazón mío Como el tuyo no hay otro en tu bohío Que noche más larga en soledad Tormentoso frío que cala hasta los huesos Siniestra sombra de los amaneceres oscuros Lienzos con acuarelas de pintas en sequedad Líneas perfectas que cubren tu cuerpo Curvas sedientas de caricias nuevas Labios perturbados por un tierno beso Son síntomas de la enfermedad del amor El deseo más sutil de entrelazados cuerpos tu eres mía por entero me lo dice el corazón En el eterno atardecer de mi quebrantada vida Añoranzas en desespero aguardan La alegría de un nuevo amanecer Y así día a día seguir viviendo Solo con la esperanza De estar algún día En tu cielo Bajo un mismo techo Caminando un solo paso Como las agujas del reloj Son mis palabras que nunca terminan Y que tratan de expresar Lo que mi corazón siente Por ti, por mi y por los demás…